dimarts, 12 de maig del 2009

3. Cocina y autor


Es a raíz de un hecho, como la participación de Ferran Adrià en la última Documenta de Kassel, cuando surge el debate sobre la decisión de integrar el arte o no, en el ya casi descontextualizado circulo de las bellas artes. Así como la pintura, la escultura o la arquitectura (hasta pasado el renacimiento) , la disciplina culinária ha permanecido mucho tiempo bajo el manto de la artesanieidad; de hecho en los primeros tiempos de la magna Grécia, sólo los poetas (bajo la influéncia de la musas) i los oradores eran concebidos como artistas mayores. Actualmente, podemos decir que las antiguas bellas artes, estan ampliando su campo de influéncia, transformandose en una espécie de cúmulo de disciplinas que incorporan la creatividad como medio principal de trabajo.
Adrià, en una entrevista a Dw-world describe a grandes rasgos el momento actual de la cocina estableciendo paralelismos con algunos movimientos artísticos: “…en la Nouvelle Cuisine buscaban crear platos. Nosotros buscamos crear técnicas, conceptos o líneas filosóficas para crear platos. Nuestro sueño era el cubismo, nuestro sueño ahora es crear lo que en la pintura fue la llegada de la acuarela, del óleo, que revolucionaron la historia de la pintura”. Se entiende que se refiere meramente a conceptos de las propias disciplinas, pero no podemos obviar el hecho que los cocineros esten asumiendo el rol de genios creativos (con los incentivos económicos y la posición en la sociedad que ello les debe repercutir), más propio de las primeras vanguardias, cuando el estallido de diferentes guerras aún no habia encaminado el mundo del arte hacia el dadaísmo o el pop, de influéncias mas sociales; por no hablar de la contemporaneidad.
Podemos afirmar rotundamente que han sido las mujeres, quienes han transmitido mayoritariamente la tradición del arte(-sania, si se prefiere) culinário/a a lo largo de la história de nuestra cultura, pero nos choca la flagrante paradoja que la mayoría de cocineros que encontramos en la élite, son eso, cocineros (con las denotaciones genealógicas, que la palabra implica). Pero, puede la cocina, desde su posición creativa, tratar con temáticas sociales desde su propio mundo? Si entendemos el restaurant Fifteen de Oliver, como un proyecto artístico dónde se mezclan la creatividad con los desajustes sociales, podemos tratarlo de arte? O se limita a un simple hecho caritativo proviniente de un producto de consumo mas ?

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